Una revista de la Asociacion Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados.

AEAPG Revista Digital : Psicoanálisis Ayer y Hoy
Solicitado por Adriana Cabuli, Directora de la Revista Digital.
Entramado singular y Época. Lecturas sobre la subjetividad contemporánea.

La singularidad en análisis

Santiago, 15 de abril de 2026.

La autora trabaja el concepto de singularidad como un valor propio de la experiencia analítica que escasea en esta época. Tanto desde la perspectiva del analizando como también, desde la del analista, pone de relieve lo peculiar de este concepto apoyándose en una viñeta clínica y en el aporte de diversos autores.

Acogiendo la invitación a pensar sobre el entramado singular y época, quiero tomar el concepto de singularidad, en lo referente a la subjetividad, para pensar algunas cuestiones de esta época en que nos toca desenvolver nuestras vidas, específicamente en relación al trabajo analítico que ejercemos. Me inspiro y me acompaño de los textos que se presentaron en el XIII Congreso de Flappsip, en Lima el año pasado, de las colegas Carmen Rosa Zelaya, Nora Sternberg Rabinovich y Olinda Serrano de Dreifuss , cuya mesa tuve el honor de coordinar y que justamente tratan de asuntos colindantes con este tema.

La singularidad es ahora más que nunca, un valor escaso. Dominados, como estamos, por el consumo y pronto por la IA, hoy todo lleva a la masificación de las individualidades. Pero no nos llevemos a error, porque mientras que todo se masifica, los individuos buscan por todos los medios ser singulares. Y así, al mismo tiempo que seguimos modas y usamos los objetos que el mercado insiste en ofrecer, intentamos encontrar un detalle que nos identifique, que nos haga diferente a los demás. Para darnos cuenta a poco andar, que ese detalle, tampoco es especial, ya estaba en las redes.

Nuestro trabajo como psicoanalistas, sin embargo, sigue siendo bastante singular, incluso peculiar. Y cada día deberá serlo más puesto que la inteligencia artificial nos va pisando los talones. La técnica psicoanalítica trabaja en la investigación y el develamiento del deseo inconsciente (veremos si eso lo puede hacer la IA), pues reconocemos que nadie sabe, en principio, acerca de su propio deseo. "Se trata de un develamiento absolutamente singular y en ese sentido, opuesto al discurso del mercado que pretende un deseo masificado, igual para todos" nos dice Nora S. Rabinovich. Silvia Bleichmar (2016), por su parte, en su texto sobre el sujeto ético, describe la sociedad de consumo como una enorme masa empujada por la envidia. El deseo se disfraza -como en los sueños- y deseamos todos lo que el otro tiene, creemos que lo deseamos, porque en realidad deseamos la posición del otro, el objeto deseado aparece como de completud narcisística que otorga una posición. Afirma Bleichmar "lo que aparece como envidiable -desde el punto de vista de Lacan- es la posesión del objeto, en tanto ese objeto permite que el sujeto quede posicionado en un lugar de completud narcisística: se envidia la corona de la reina, no porque sea una corona bonita, sino porque es la que da el atributo" (p.426). Esta es una de las lecturas del consumo, especialmente distinguible en los adolescentes. Un adolescente "necesita" las zapatillas X, porque ellas lo ubican en una posición respecto a los otros adolescentes, significan pertenencia al grupo, o superioridad sobre el grupo. Se nos hace intolerable que otros tengan algo que no poseo; los que poseen el objeto de deseo aparecen completos, felices y pertenecientes a una clase, un grupo o subgrupo. La falta del objeto resulta en el sentimiento de castración, algo me falta, no puedo ser parte.

Bien sabemos ya lo que el uso de celulares produce en niños, niñas y adolescentes, y sin embargo, un adolescente no puede vivir -o ser- sin un celular. Como siempre fue "los tiempos de constitución subjetiva se ven modelados por estas características epocales haciéndose más notorios justamente en la infancia y adolescencia sin por eso dejar de presentarse en los adultos" (Rabinovich, N., 2025). Pero los avances tecnológicos no son inocuos, cada novedad tiene sus consecuencias y define un malestar, afirma Nora S. Rabinovich en su trabajo. Aún no sabemos los resultados finales que esta modelación tendrá, pero por de pronto ya se saben los efectos del uso de celulares en la temprana infancia: disminución de la capacidad de atención y concentración, dificultades en la socialización, problemas en hábitos de sueño, más los problemas causados por los contenidos vistos, etc, etc.

Carmen Rosa Zelaya propone una cuestión importante: "En psicoanálisis, el concepto de discriminación admite una doble acepción. Puede comprenderse en sus aspectos benignos, como operación intersubjetiva vinculada al desarrollo y la diferenciación; o en sus aspectos malignos, como resultado de posiciones narcisistas que niegan la humanidad del otro" (Zelaya, C., 2025). Su acepción benigna es absolutamente necesaria para la constitución de la identidad propia, especialmente en la adolescencia; y, primariamente es la "operación psíquica fundante en la estructuración del yo" (Zelaya). Ahora, considerando la acepción maligna de la discriminación, es imposible ignorar como atraviesa la historia completa de la humanidad, siendo el grupo dominante el que determina exclusiones brutales, tajantes diferenciaciones sociales, conflictos, guerras y masacres, todo por la especificidad del otro. No vamos a entrar en el detalle psicopatológico que la hace posible -ya hay muchísimo estudio al respecto-, pero quisiera relevar lo intolerable que es para algunas personalidades la diferencia, la singularidad del otro, lo que lo hace no semejante, incluso menos humano. En este caso la singularidad aparece como un atributo negativo, es despreciada, rechazada, no tolerada. Los daños son múltiples y en muchos niveles; a veces se pueden reparar, pero sólo en tanto se reconozca el sufrimiento silenciado del oprimido y la injusticia implicada, en todas sus dimesiones, así como la afectación que ha producido (Zelaya, 2025).

Trabajo en un hospital de Santiago con un adolescente que busca desesperadamente su singularidad. Cada sesión desarrolla un tema lo más peculiar posible, sorprendiéndome con asuntos cada vez más extravagantes. Huye de la masificación del pensamiento y dada su imposibilidad de consumir como los demás, usa de mí como receptora de su diferencia, para ser mirada/o como alguien especial. Es la hija del medio de tres niñas, pero hoy tiene un nombre social masculino y se identifica con el género no binario. Trabaja su apariencia, su corte y lavado del pelo, su vestimenta, sus accesorios para ofrecer una presentación a la mirada del otro lo más propia posible, aparentemente no adscribible a ningún patrón -pero, aunque intenta evadirlos, de todos modos cae en algunos-. En la misma línea, desea que le den el diagnóstico de autismo (hoy un diagnóstico bastante masivo, al menos en Chile) pero, si bien cumple con algunos criterios, pocos, no queda claro que ésto ayudaría a su bienestar. Le cuesta interactuar con sus pares, se siente inadecuado y excluido, por lo que evita las relaciones cercanas. Teme mucho ser discriminado, pero al mismo tiempo pone bastante esfuerzo en sus particularidades. Busca revitalizarse desarmando sentidos establecidos a partir de encontrarse con un pensamiento propio, en contra de la tan conocida apatía adolescente. El vínculo que vamos desarrollando le permite sentir que tiene alguna efectividad en el intercambio con otro, va invistiendo este yo en desarrollo, apoyado en la experiencia de un espacio potencial en el cual su autocreación tiene lugar.

En esta misma línea, recuerdo y convoco a Christopher Bollas (1989) quien trabaja, desde Winnicott, una teoría del propio-ser genuino (true self), la personalidad singular de cada uno agregando lo que él denomina: idioma, esto es, "formulaciones peculiares de un potencial de personalidad" (p.14). Lo que se escenifica en el uso espontáneo que hace el analizando de su analista en sesión para "generar y elaborar su idioma" (p.15). Leyendo cuidadosamente la contratransferencia y en conocimiento del propio-ser genuino del/a analista, es que se hace posible dilucidar el "uso" que el analizando está haciendo de su analista. La creatividad que este juego puede incluir o, en su forma contraria, la irritación y agresión que puede percibir el analista, darán indicaciones de si el/la paciente está elaborando desde su propio-ser genuino o desde su propio-ser falso ( falso self ). Todo este diálogo así construído confirma la singularidad estructural del acontecer del análisis. "Buena parte de lo que ocurre en un análisis no ha sido formulado ni pensado antes" (Bollas, C.,1989, p.31) porque no hay un espacio tan particular en la vida cotidiana, como lo es el análisis, dónde se pueda "formular lo sabido no pensado" (p.31). Esta formulación -"lo sabido no pensado"- apunta al discurrir del discurso del analizando, cuya ocurrencia sólo es posible en ese espacio y tiempo de la sesión, que le devela al mismo analizando algo que ya sabía de sí pero que no lo había formulado simbólicamente. Eso es todo y es fundamental, explica la enigmática eficacia del análisis.

Y, puesto que no somos el mismo analista con cada analizando, de hecho es notable lo diferentes que podemos ser, es que podemos afirmar, que el trabajo analítico es específico para cada analizando, es decir, éste también es singular. A ello refiere también el concepto de "espacio potencial" de Winnicott. La puesta en escena, aún con el encuadre estático, o quizá justamente porque el encuadre es una constante, es que podemos vernos y sentirnos diferentes con cada analizando. Esta característica del trabajo analítico siempre me intrigó; y no me refiero a la adaptación a la que apuntan autores como Kohut o Betty Joseph, entre otros. No es una adaptación consciente generada a partir de la percepción de la contratransferencia. No. Se trata de otra cosa: lo que ocurre en ese "entre" de manera espontánea, que hace al mismo analista ser otro con cada paciente. Me refiero a cuestiones como el tono y fuerza de la voz, la mirada, la gestualidad espontánea; la frecuencia de interrupciones a su discurso con una interpretación, la forma que adoptan las interpretaciones: con humor o sin él, o con rudeza, más o menos directas o sutiles, etc. Como dice Nora Rabinovich (2025) en su texto, citando a Bleger, el encuadre es una compulsión a la repetición y, aún así, cada sesión es única e irrepetible.

"El tercero analítico" concepto de Thomas Ogden, ayuda a entender este singular de la sesión psicoanalítica, el que "implica la recreación y revitalización del encuentro de ese paciente en particular con ese analista en especial, en cada una de las sesiones analíticas" (Fenieux, 2025). Ogden destaca en sus escritos, la misma experiencia, aunque a él no le intriga, lo explica: "Me encuentro a mi mismo hablando con cada paciente de una forma distinta, con diferentes tonos de voz, diferentes rangos de tono, volumen y cadencia del habla, sintaxis diferente y elección de palabras (...) Esto no me sorprende (...) Cada persona con la que entable una conversación íntima se nutre de mí y yo me nutro de ella, de tal manera que me convierto en una persona diferente hasta cierto punto (...) Cuanto más íntima es la conversación, más verdadero es ésto. Las conversaciones que mantengo con mis pacientes son de las más íntimas que tengo en mi vida" (2025, p. 23).

Como psicoanalistas "el respeto por la complejidad de la experiencia e individualidad personal (...) renunciando a imponer nuestro particular criterio de verdad" (como nos recuerda Olinda Serrano, 2025) es la base para crear el espacio - ese "entre" - de elaboración potencialmente reparador. ¿Cómo esta persona experimenta lo que vive? Vamos en busca de la respuesta en los primeros encuentros con los analizandos y es aquí donde reconocemos esa singularidad, ese particular modo de inmersión en ese específico contexto social, material, familiar. Todo ésto ojalá ocurra antes de acercarnos a un diagnóstico, porque necesitamos conocer tanto las áreas conflictivas (incluído el motivo de consulta) como las áreas libres de conflicto, observarlas cuidando de no patologizar todo. Esta posición da espacio al analizando para habitarnos, hacer uso de su analista como objeto en la transferencia, para desarrollar y elaborar su particular "idioma" dirá C. Bollas (1989), o fantasma, podemos decir desde otra posición teórica. Que este objeto resista y no sea dañado, es lo que le permite a la díada mantener la confianza en el trabajo conjunto. Como analistas nos empuja la "curiosidad" y la "esperanza" de que podemos ayudar a reparar algo, aunque en principio nos resulte ajeno o desconocido este particular modo de vivir; este "idioma" que escuchamos por primera vez. El analista "vivo, creativo y despierto encarna la esperanza (...) dentro de un encuadre ético" (Serrano, O. 2025) al tomar al síntoma como presentificador de lo que requiere ser elaborado.

Liliana Messina Schwartz
lilianapmessina@gmail.com
+56 99 2553926
Santiago, 15 de abril de 2026

La autora

Liliana Messina Schwartz, Psicoanalista, socia titular de la Sociedad Chilena de Psicoanálisis Ichpa; Psicóloga y Doctora en Psicología por la Universidad de Chile. Profesora Asistente del Dpto. de Pediatría y cirugía infantil, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile; con trayectoria en atención de adultos y adolescentes. Con diversas publicaciones en temas de Psicosomática, psicoanálisis y género e investigaciones en estas áreas.

La singularidad en análisis
Referencias
  • Bleichmar, S. (2016) La Construcción del Sujeto Ético. Buenos Aires: Paidós.
  • Bollas, C. (1989) Fuerzas de Destino. Psicoanálisis e idioma humano.Buenos Aires:Amorrortu Editores.
  • Ogden, T. (2025) Ensoñaciones Psicoanalíticas. Textos seleccionados de Thomas Ogden. Santiago de Chile: Zuramérica Ediciones.
  • Serrano de Dreifuss, O. (octubre, 2025) La esperanza y otros ingredientes en el trabajo clínico. Eros, alteridad y creatividad en tiempos de asombro. El pulso actual del psicoanálisis. XIII Congreso Flappsip. Lima, 2025.
  • Sternberg Rabinovich, N. (octubre, 2025) Bienestares y malestares en la cultura globalizada. ¿Y el sujeto?. Eros, alteridad y creatividad en tiempos de asombro. El pulso actual del psicoanálisis. XIII Congreso Flappsip. Lima, 2025.
  • Zelaya, C.R. (octubre, 2025) Reconocer para reparar: vínculos que restauran la dignidad. Eros, alteridad y creatividad en tiempos de asombro. El pulso actual del psicoanálisis. XIII Congreso Flappsip. Lima, 2025.