Una revista de la Asociacion Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados.

Reflexiones en torno al concepto de pulsión de muerte en presentaciones clínicas actuales*

El presente trabajo pretende recopilar una serie de reflexiones en torno al concepto de pulsión de muerte al modo en que fue trabajado por Freud (1920) en su texto Más allá del principio de placer. Intentaré articular este concepto con algunas viñetas que puedan ilustrar cómo se expresa la pulsión de muerte y la compulsión a la repetición en la clínica con pacientes adultos.

La pulsión de muerte constituye uno de los conceptos más complejos y polémicos del acervo conceptual psicoanalítico, y como es sabido largamente trabajado por autores post freudianos y post lacanianos. Es al mismo tiempo, un concepto útil y necesario a la hora de intentar una comprensión de algunos padecimientos que se escuchan en la clínica, ya que éstos parecen responder a una lógica otra de funcionamiento psíquico. Nos solemos encontrar muchas veces con sufrimientos difíciles de conmover y que nos presentan un fuerte desafío como analistas a la hora de pensar cómo intervenir, ya que la compulsión a la repetición es siempre un problema.

En Más allá del principio de placer Freud nos presenta a la pulsión de muerte pensada desde una concepción siempre dualista, en donde deja de clasificarlas en pulsiones yoicas y sexuales, para pasar a pensar una nueva oposición que es pulsión de vida y pulsión de muerte. Un segundo dualismo que se plantea es el de energía ligada y no ligada, dualismo propios de una teoría del conflicto psíquico y entre sistemas. Volviendo al concepto de pulsión de muerte, Freud lo piensa como una pulsión que aspira a un retorno a un estado anterior, a un estado inorgánico. Pensando al aparato como un sistema que sufre permanentemente embates de energía, debe organizar modos de defensa, modos de ligazón para no ser destruido por las cantidades que ingresan y circulan en él.

En este texto nos expresa que la compulsión a la repetición desempeña un papel fundamental respecto de la pulsión de muerte, y de cómo esta es siempre un problema en la clínica. Leyendo el texto se me abren preguntas que no pretendo agotar claro está, pero sí plantearme y es qué entendemos por pulsión de muerte, en el sentido de si realmente vamos a mantener el dualismo de dos tipos de pulsiones vida y muerte, y por tanto, ¿existen dos pulsiones, o se trata más bien de una sola, y siempre la misma? ¿Es la pulsión de muerte aquello en contraposición a lo vital, una fuerza tal que nos puede llevar a la destrucción? Si la pensamos como una pulsión y no dos, de lo que se trata es entonces de ver como el componente sexual de esta puede devenir atacante, y por tanto mortífero para el propio aparato psíquico.

Otra cuestión que pienso es si estamos hablando de la muerte del organismo o del soma, es decir del lado de lo autoconservativo o estamos hablando de la muerte psíquica, representacional o simbólica, ¿o de ambas? ¿Cómo es que podría llegar a ocurrir que la pulsión devenga atacante y destructora para el propio aparato? Cuando hablamos de esto, ¿nos estamos refiriendo al odio o a la agresividad?, ¿o es otra cosa? Ya que entendemos que quien odia, quien cualifica es el yo, operando bajo el régimen del principio de placer, y por ende estamos en el terreno del objeto de amor y odio, y no del objeto de la pulsión. En Más allá del principio de placer Freud plantea la discusión con Jung de si se trata de una energía, una sola o son dos y esta es la polémica aquí. En el mismo texto plantea la cuestión del traumatismo, y ubica a la pulsión de muerte del lado de lo no ligado y a la pulsión de vida del lado de lo ligado. Nos da aquí una definición de lo traumático, de aquello que insiste de modo casi idéntico, como un loop en repetición. "El efecto traumático es igual a la relación existente entre el impacto que proviene de lo real y las capacidades de ligazón del yo" (Bleichmar, 2009, párr.42). Pero, ¿no es acaso y de alguna manera siempre así?, quiero decir, ¿no estamos siempre y no sólo en las neurosis traumáticas frente a esta ecuación donde tenemos en cuenta el estado previo del aparato para recibir energía y el quantum de energía que ingresa?

Ubicando como fundamental esta capacidad ligadora del yo, Freud pone de relieve un modo de procesamiento central del aparato para resistir (y no estallar) a los embates de energía que ingresa. Entonces, retomando ¿pensamos en dos tipos de energía?, ¿o es la misma y lo que hay son dos tipos de ligazón? ¿Sería entonces la pulsión de muerte, una energía que es necesaria ligar o re ligar y así encontrar formas más adecuadas de descarga que no pongan en jaque o arrasen al aparato?

El modo en cómo pensemos estas cuestiones devienen centrales en nuestra clínica, ya que van a definir el camino en que pensemos nuestras intervenciones. En el texto que menciono, Freud nos habla de situaciones que van desde los sueños traumáticos hasta el juego (fort da), como modos de compulsión a la repetición. Nos va marcando un modo de intervención clínica que no es el clásico interpretativo, de hacer consciente lo inconsciente, sino el de la ligazón psíquica como modo de trabajo. Modo que se encuentra más del lado de las construcciones que de las interpretaciones, ya que con estos pacientes no habría nada reprimido que liberar.

Presentaré a continuación algunas muy breves viñetas clínicas a modo ilustrativo, algunas corresponden a consultantes, y a otras a pacientes ya en análisis.

Una paciente adolescente dice en sesión: ¨Nadie entiende que yo me puedo comer 12 medialunas y que sé que voy a engordar cuando debería cuidarme, pero no puedo, no me sale, o me sale de a ratos y después recaigo, pienso que nunca voy a lograr ser normal yo lo sé.. mi mamá ha llegado a decirme si me quiero matar¨. A, consultante que presenta periodos de sobre ingesta descontrolada.

¨Cada vez que vuelvo a consumir, no es por cualquier cosa, es después de sentirme muy mal conmigo mismo, la última fue después de una discusión fuerte con mi viejo, me tiró a la cara todo, me empiezo a sentir un fracaso, me desmorono ¨. B, paciente varón que consulta por consumo problemático.

¨Me bajé 3 pibes el finde, no se como la pasé, supongo que bien jaja, me pasa que como que no puedo frenar,…pero el tema es que es un bajón cuando caigo medio en la realidad, no se como decirlo me siento medio vacía después.¨ C, paciente en análisis que empieza a problematizar situaciones de promiscuidad.

Una consultante que tiene períodos de sobre ingesta donde la vivencia es de descontrol, un paciente que se ve compelido a consumir para no desmoronarse, y otra paciente que se expone a situaciones de riesgo para sí misma, en un desenfreno de conductas sexuales donde luego se siente más vacía que antes. Todos traen vivencias de sentirse incapaces de poder poner un freno a eso que viene con fuerza y les produce un efecto de arrasamiento. Conductas que insisten y repiten, y que los deja al límite.

Escuchando estas formas de padecimiento lo que observamos es que se trata de conductas que parecen arrasar a quienes las sufren, es un "es más fuerte que yo", como se suele escuchar o decir, y ciertamente lo es. Pensemos, ¿existe acá una búsqueda no consciente, o inconsciente de ponerse en riesgo?, ¿podríamos hablar de un deseo mortífero, o lo que les ocurre tiene más que ver con un frágil deseo de vivir? Quiero decir con ésto, que quienes se presentan sufriendo de este modo no parecen contar con la capacidad de poder frenar, inhibir y re conducir de forma adecuada los embates que lo pulsional les exige. En la ecuación de las neurosis traumáticas que nos propone Freud es clave evaluar qué capacidad ligadora o re ligadora tiene el sujeto para poder metabolizar esto que se le presenta como externo, urgente e imposible de anteponer algún freno o mediación. Me pregunto, ¿qué destino de pulsión, que destino de sujeto? para alguien que se ve condenado a repetir. Podríamos pensar metapsicológicamente, ¿hay un sujeto ahí?, o ¿en qué medida? Cuando nos encontramos frente a modos de funcionamiento de un ejercicio pulsional que lo arrasa y des subjetiva.

Finalmente, nos restaría pensar, qué relación posible pueden tener estos modos de padecer que he brevemente mencionado, con los modos preponderantes de satisfacción pulsional actual. Ya que asistimos a un momento histórico social donde las modalidades represivas, han dejado paso a modalidades de descarga que son claramente autodestructivas, pero que son permanentemente fogoneadas, promovidas por ofertas que prometen satisfacción inmediata, y felicidad total sin limites. Me pregunto, ¿qué otros modos, nuevos modos, de espacio soporte (Carpintero, 1999) de lo pulsional podrán construirse, tanto en el plano singular como colectivo?

(*) El presente escrito fue presentado en las jornadas de Alumnos 2023 de la AEAPG, y corresponde al trabajo de finalización de cursada del seminario Metapsicología I de la Carrera de Especialización en clínica psicoanalítica de adultos de la AEAPG, en convenio con UNLAM.

Bibliografía
  • Bleichmar, S. (2009). La pulsión de muerte. Psicoanálisis: ayer y hoy. https://www.elpsicoanalisis.org.ar/old/numero6/la_pulsion_de_muerte-6.htm
  • Carpintero, E. (1999) Registros de lo negativo. El cuerpo como lugar del inconsciente. El paciente límite y los nuevos dispositivos psicoanalíticos. Topía Editorial.
  • Freud, S. (1920) Más allá del principio de placer. Obras completas. Tomo XVIII. Amorrortu Editores.