Una revista de la Asociacion Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados.

Homenaje a René Kaës

Quien fuera Fue integrante del Consejo Consultivo Internacional de los posgrados de Especialización en Psicoanálisis y la Maestría en Psicoanálisis en convenio con UnLam

El trabajo de la intersubjetividad

Un recorrido por la obra de René Kaës

In memoriam

René Kaës ya no está con nosotros. Sin embargo, los desarrollos que ha desplegado a lo largo de su fructífera vida profesional y académica nos habrán de acompañar por siempre. Su gran legado, la construcción de una metapsicología de la intersubjetividad, nos brinda el acceso a la realidad psíquica inconsciente que se produce en toda vinculación (pareja, grupo, familia, institución). Estos conocimientos posibilitan, con dispositivos psicoanalíticos adecuados a cada configuración vincular, su comprensión y su abordaje terapéutico.

La obra de Kaës es compleja, intrincada y caleidoscópica. Funciona a la manera de la banda de Moebius, lo que está adentro está afuera, lo que está afuera está adentro. Lo que aparece en primero reaparece después, lo que aparece al final reaparece primero. Un concepto resignifica al anterior y viceversa, generando la secuencia temporal de un rulo o de un loop.

Su formación profesional en el CEFFRAP, dirigido por Didier Anzieu, lo impulsó a trabajar con grupos y a generar sus iníciales desarrollos teóricos. Justamente, a partir de que Anzieu planteara que si el sueño es una realización de deseo, el grupo también lo es. Kaës elabora una tesis recíproca, plantea que el sueño es una actividad de agrupamiento y desagrupamiento de objetos internos del soñante, patrocinados por su deseo. El sueño realiza el deseo del sujeto de ser un grupo. Por tanto, el grupo puede ser analizado como un sueño y el sueño como un grupo.

De los grupos del psiquismo al psiquismo grupal

A partir de estos desarrollos Kaës marchará en busca de los organizadores psíquicos y socioculturales de la representación del grupo. Esta investigación desembocará en la publicación de El aparato psíquico grupal, donde desarrollará la hipótesis de las formaciones grupales del psiquismo y sus modalidades (acoplamiento, isomorfismo, homomorfismo, etc.)

Surge así la definición de los grupos internos como esquemas de organización y de representación. Son formaciones y procesos ligados al inconciente que actúan en simultáneo al interior del sujeto y del grupo. Estos esquemas son la imagen del cuerpo, las instancias psíquicas, las redes identificatorias, los sistemas de relación de objetos, los complejos y las imagos. El grupo es a la vez el lugar de formación del sujeto del inconciente y el lugar que moviliza, recibe y transforma las formaciones y los procesos inconcientes del sujeto.

El concepto de aparato psíquico grupal es el primer paso hacia una metapsicología de lo intersubjetivo. Del mismo se deriva la noción de las funciones intermediarias que operan en la grupalidad. Estas son funciones de delegación y de mediación sobre un sujeto (o más-de-un-sujeto), que articulan la dinámica entre el grupo y los sujetos que lo componen, vinculando dos órdenes discontinuos (adentro-afuera, conciente-inconciente, individuo-grupo, etc.).

Todas las crisis, la crisis

¿De qué manera son vividos, elaborados y utilizados subjetivamente los componentes de una crisis a raíz de una ruptura en las dimensiones intrasubjetiva y/o intersubjetiva? Kaës plantea que además de ser sujetos del inconciente, sujetos del vínculo, sujetos de grupo (o sea, intersujetos), somos sujetos de crisis. No obstante, este concepto de crisis que nos caracteriza se complementa con los de ruptura, superación y sutura. Por tanto, la eclosión de toda crisis devendrá en una inevitable ruptura que podrá ser, a su vez, superada o suturada (la primera crisis, en tanto ruptura, es la del nacimiento). Sin embargo, aún cuando la situación crítica sea superada, esto no impedirá la deflagración de la siguiente. Es que los recursos que generamos para solucionar la crisis en curso van a ser los inevitables causantes de la próxima.

Apuntalamiento: el eslabón perdido del psicoanálisis

La clave para superar la secuencia en la que se enhebran las sucesivas crisis se halla en el concepto de apuntalamiento, pero en la versión con la que Kaës reformula aquella concepción de cuño freudiano. A partir del apuntalamiento de la pulsión sexual sobre las funciones vitales se va a producir el apuntalamiento de la pulsión sobre el cuerpo, el del objeto y del Yo sobre la madre, el de las instancias sobre las formaciones elementales y el de las formaciones generadoras del vínculo, sobre el grupo y la cultura. El apuntalamiento se va a presentar en forma múltiple (sobre los términos antedichos), recíproca (entre el sujeto y los otros del vínculo, los grupos y las instituciones), y reticular (se inscribe en una red de formaciones intrasubjetivas e intersubjetivas).

En este procesamiento encontramos una secuencia lógica que enlaza a sus cuatro componentes: apoyo sobre una base originante, modelización, ruptura crítica y transcripción. Y, a pesar de constituirse en su referencia originaria, no se presentará sólo al comienzo de la vida. En cada vinculación durante el curso vital (con un sujeto, un grupo o una institución), el sostén y la información que provenga de los respectivos apoyos y modelizaciones nutrirán a los protagonistas con sus aportes. Es que el apoyo transforma lo que sostiene. Y el apuntalamiento en tanto recíproco hará que ambos polos se modifiquen a partir del nuevo equilibrio que generan la ruptura crítica y la transcripción (luego del parto madre e hijo ocuparán estos lugares, dejando atrás la relación nonato-embarazada).

Tanto los apoyos como las modelizaciones aportarán representaciones, afectos y deseos que engrosarán los psiquismos de los sujetos recíprocamente apuntalados en sus dimensiones intra, inter y transubjetivas. Kaës concluirá que la historia de los sujetos es la historia de sus apuntalamientos.

Alianzas inconcientes: el sello de lo vincular

Para poder vincularnos debemos investirnos narcisista y objetalmente e identificarnos mutuamente en forma inconciente. Pero, además, debemos sellar alianzas inconcientes para mantener y estrechar nuestros lazos a través de la represión, la renegación o el rechazo, de tal forma que el vínculo adquiera un valor psíquico decisivo. Las alianzas inconcientes son el agente y la materia de la transmisión de la vida psíquica entre generaciones y entre contemporáneos. Están destinadas por función y estructura a permanecer inconcientes y a producir inconciente por la economía conjunta de los mecanismos de defensa ejercida para beneficio de los sujetos de una pareja, familia, grupo o institución.

Se presentan como contratos (trasmisión de una deuda entre contemporáneos y descendientes. Implica conflicto y resolución) y pactos (violencia impuesta). Pueden distinguirse tres tipos: las estructurantes (contrato narcisista primario y secundario), las defensivas (pacto denegativo, comunidad de desmentida, pacto perverso o narcisista), y las ofensivas. Como consecuencia tanto de su funcionamiento como de su estructura, los contratos y pactos estarán destinados a permanecer inconcientes. Sin embargo, para que estas alianzas sustenten su funcionalidad se verán abocadas a producir nuevos contenidos inconcientes. Es en este sentido que las alianzas inconcientes van a sostener el destino de la actividad defensiva y de la repetición.

La intersubjetividad como destino

El planteo del trabajo de la intersubjetividad es tributario de la noción de que advenimos al mundo en un espacio relacional que nos contiene, apuntala y modeliza convirtiéndonos en sujetos del vínculo. Este trabajo es el epicentro de la constitución del psiquismo. No obstante, su puesta en marcha requiere de la disponibilidad de aquellos que garanticen el sostén de su continuidad y promuevan su complejización. Es por ello que para nacer a la vida psíquica resulta indeclinable la presencia y el quehacer del otro del vínculo.

La violencia acarreada por este proceso, que en su acción fundadora forma tanto como deforma a raíz de la subjetividad que porta el otro del vínculo, imprime a las formaciones, a los sistemas, a las instancias y a los procesos psíquicos una serie de contenidos y modos de funcionamiento específicos. La tesis central que se desprende del trabajo de la intersubjetividad es la de establecer la noción de una red psíquica intersubjetiva que abarque y contenga tanto a los intersujetos como a las operatorias mentales en juego .

Trasmitiendo en banda ancha

La noción de una red psíquica intersubjetiva se deriva de la transmisión de procesos y contenidos inconscientes entre generaciones, garantizando no sólo la continuidad de la vida psíquica en la sucesión de las mismas, sino que refrenda la hipótesis freudiana de que ninguna generación está en condiciones de ocultar a las siguientes sucesos psíquicos que resulten significativos.

De este modo, la dinámica de los procesos identificatorios y desidentificatorios será la que sostenga y promueva este tráfico de datos y procedimientos intergeneracionales. Esto permite dilucidar por qué el apuntalamiento que se efectúa entre el sujeto y el registro narcisista de aquellos que lo preceden, a través de la suscripción de las respectivas alianzas inconcientes, orbita también en torno a la temática de la transmisión psíquica.

El reconocimiento de las perturbaciones sufridas en esta transmisión permitió perimetrar las irregularidades, alteraciones y defectos que dicha actividad podía precipitar sobre la subjetividad emergente, junto a sus gravosas consecuencias. Las fallas en la función materna revelaron el protagonismo de la dimensión subjetiva del objeto en las tremendas deformaciones a las que puede verse expuesto el psiquismo del infans.

De este modo, el intersujeto no será sólo el heredero y servidor de las pulsiones sexuales, que en sus versiones tanto narcisistas como objetales contribuyen sostener la sucesión de las generaciones. Heredará también la devastación resultante de aquello que nunca se invistió o de aquello no logra ligarse. Asimismo, recibirá en herencia las tendencias destructoras que se originaron por el depósito o la proyección efectuada por generaciones pretéritas.

La transmisión implica, entonces, el enquistamiento en el inconciente de una parte de las formaciones inconciente de un otro o de más-de-un-otro. De este modo, se transmiten los síntomas, los mecanismos de defensa, la organización de las relaciones de objeto, el telescopaje, las identificaciones con la fantasía inconciente o con el objeto del otro y sus significantes. Así se habrán de configurar en forma correlativa el vínculo intersubjetivo y el inconciente del sujeto.

El camino de los síntomas

El trabajo de la intersubjetividad no se restringe sólo a las cuestiones de la constitución del psiquismo y la transmisión de contenidos inconscientes entre generaciones, sino que se extiende a la cooperación intersubjetiva acontecida en ocasión del retorno de lo reprimido, de lo desmentido o de lo forcluído. Esta incidencia revela por qué toda alteración en cualquiera de los términos suscriptos por parte de las alianzas inconcientes va a modificar el equilibrio y/o la organización intra e intersubjetiva de los miembros del conjunto. Y de cómo cualquier perturbación en los aspectos estructurales, económicos o dinámicos del conjunto habrá de embestir contra la sinergia que sostienen dichas alianzas.

Por tanto, las condiciones en las que la dinámica defensiva se lleva a cabo no pueden considerarse de manera estrictamente individual. Es que la operatoria defensiva no puede desentenderse de las cláusulas vinculares que coordinan el accionar de la funciones co-represora y co-sintomática, junto con la importación de los contenidos inconcientes del otro del vínculo en el inconsciente del sujeto.

La función co-sintomática tiene la finalidad de sujetar a cada miembro del conjunto a su síntoma en función del papel que éste cumple en y para el vínculo. De este modo, se sostendrá el desconocimiento que liga al sujeto con el síntoma gracias a la investidura que aquel recibe por parte del conjunto para mantener la cohesión del vínculo y por la cual todos los miembros pagan el precio de la represión, la desmentida o el repudio.

Hacia la tercera tópica

El corolario de estos desarrollos es que el inconsciente es heterogéneo en su formación, en sus contenidos y en su topología. Por tanto, el planteo de redistribuirlo en el conjunto de las instancias psíquicas que intenta la segunda tópica no alcanza para dar cuenta de aquellos otros lugares psíquicos que juegan tanto el papel de sus depositarios como de sus agentes de producción.

Así como la operatoria de la represión no resulta localizable por entero dentro de los límites del psiquismo singular, el inconciente tampoco lo será. La condición de fuera-de-lugar en la que se configura el territorio inconciente conlleva en sí mismo una suerte de movimiento centrífugo, en tanto lo habremos de encontrar diseminado en varios espacios del psiquismo singular y de la psique de un otro (o de más-de-un-otro), se hallen estos actualmente reunidos, o bien, se encuentren asociados en un conjunto intergeneracional.

Kaës plantea que la segunda tópica distribuye el inconciente delineado en la primera tópica, entre las instancias de la segunda. De esta forma, el inconciente queda estructurado como un grupo al estar presente en las tres instancias, recombinando así sus figuras, su energía, sus formaciones y sus efectos. Sin embargo, en El grupo y el sujeto de grupo llegará a la conclusión de que el que está estructurado como un grupo es el mismísimo psiquismo.

Por lo tanto, existe una tópica, dinámica y economía intersubjetiva por las condiciones del retorno de lo reprimido, la formación de síntomas compartidos y mantenidos en común. De este planteo se deriva la noción de que hay un lugar ectópico para el inconciente. Este no sólo se encuentra dentro de cada sujeto, sino que también se despliega entre ellos, es decir, en la dimensión vincular.

El sujeto del inconciente es sujeto del vínculo y sujeto de grupo y, a su vez, éstas son dimensiones de aquel. El sujeto, en tanto sujeto de grupo, no está sólo dividido internamente, encuentra otra división en su doble existencia. No es sólo un fin para sí mismo sino un heredero, eslabón, beneficiario y servidor de una cadena intersubjetiva e intergeneracional. El sujeto del inconciente se forma en la división entre el cumplimiento de su propio fin y su inscripción en los vínculos intersubjetivos. Su destino es, finalmente, ser un intersujeto.

Somos puestos en el mundo por más-de-un-otro y por más de un sexo. Nuestra prehistoria nos inscribe en un conjunto transubjetivo cuyos miembros nos sostienen como servidores y herederos de sus sueños irrealizados, de sus mecanismos de defensa y de sus renunciamientos en la trama de sus discursos, fantasías e historias. Lo inconciente nos hará sus contemporáneos, pero sólo podremos pensar nuestros posicionamientos subjetivos por resignificación.

Somos sujetos de varios grupos (de espacios psíquicos intersubjetivos), cuyas formaciones y procesos heredamos por apuntalamiento, identificación e incorporación. Estos grupos trasmiten y modifican las formaciones del ideal, las referencias identificatorias, los enunciados míticos, los mecanismos de defensa y parte de la función represiva.

Los desarrollos de René Kaës se conectan entre sí desde sus inicios hasta su finalización generando una enriquecedora circularidad que precipitó un cambio irreversible en la teoría y la práctica psicoanalítica. Su genialidad quedó plasmada en la construcción de una metapsicología de la intersubjetividad que permite comprender las relaciones recíprocas entre los sujetos del inconciente, del vínculo y del grupo, es decir, de los intesujetos enmarcados en los registros intra, inter y transubjetivos. De aquí que el papel que cumplen las creaciones culturales sean decisivas en la producción de subjetividad de cada época.

La idea de una tópica intersubjetiva toma en consideración el carácter a la vez heterogéneo, heterotópico y ectópico del inconsciente. Este desarrollo invita a otorgarle un espacio central a la dimensión vincular que portan las producciones discursivas singulares, especialmente si recordamos que la psicología individual "sólo rara vez, bajo determinadas condiciones de excepción puede prescindir de los vínculos de este individuo con otros" (Freud, S. 1921, pág. 67). Podríamos apuntar, entonces, que todo discurso singular deja traslucir a través de sus modulaciones su fundante naturaleza coral.

Bibliografía
  • Bernard, Marcos (1991): Introducción a la lectura de de René Kaës. Aportes. AAPPG. 1991.
  • Cao, Marcelo Luis (1999): "El trabajo de la intersubjetividad en psicoanálisis con adolescentes". Revista de Psicoanálisis de las Configuraciones Vinculares. Tomo XXII (1). Buenos Aires, 1999.
  • Cao, Marcelo Luis (2020): "Psiquismos en red . Crisis y apuntalamiento en la vincularidad" . En De vínculos, subjetividades y malestares contemporáneos. Editorial Entreideas . Buenos Aires, 2020.
  • Freud, Sigmund (1921): "Psicología de las masas y análisis del yo". Obras completas. Tomo XVIII. Amorrortu. Buenos Aires, 1979
  • Kaes, René (1976): El aparato psíquico grupal. Gedisa. México, 1986.
  • Kaës, René (1979): Crisis, ruptura y superación. Cinco. Buenos Aires, 1979.
  • Kaës, René (1984): "Apuntalamiento y estructuración del psiquismo". Revista de Psicología y Psicoterapia de Grupo. Tomo XV, Nº ¾. Buenos Aires, 1991.
  • Kaës, René (1985): "La difracción de los grupos internos". Encuentro Internacional de Psicodrama y Psicoterapia de Grupo. Buenos Aires, 1985.
  • Kaës, René (1989): "El pacto denegativo en los conjuntos trans-subjetivos". Lo Negativo. Amorrortu. Buenos Aires, 1991.
  • Kaës, René (1993): El grupo y el sujeto del grupo. Amorrortu. Buenos Aires, 1995.
  • Kaës, René - Faimberg, Haydee - Enriquez, Micheline - Baranes, Jean-Jose (1993)b: Transmisión de la vida psíquica entre generaciones. Amorrortu. Buenos Aires, 1996.
  • Kaës, René (1994): La invención psicoanalítica del grupo. Aportes. AAPPG. Buenos Aires, 1994.
  • Kaës, René (1999): "Algunas reformulaciones metapsicológicas basadas en la práctica psicoanalítica en situación de grupo". Revista de Psicoanálisis. Tomo LVI, N°4. Buenos Aires, 1999.
  • Kaës, René (2007): "El malestar del mundo moderno, los fundamentos de la vida psiquica y el marco metapsiquico del sufrimiento contemporaneo". AAPPG. Buenos Aires, 2007.
  • Kaës, René (2007): "Estructura, función y transformación de las alianzas inconcientes". AAPPG. Buenos Aires, 2007.
  • Kaës, René (2007): Un singular plural. Amorrortu. Buenos Aires, 2010.
  • Kaës, René (2009): Les alliances inconcientes. Dunod. Paris, 2014.