Síntesis de la tesis de Maestría en Psicoanálisis:
Síntesis de la tesis de Maestría en Psicoanálisis, Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (AEAPG), en convenio con la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), defendida el 22 de noviembre de 2024. Director: Mag. Carlos Weisse, Co-Director: Dr. José Zuberman.
Jurado: Dra. Gabriela Golstein, Mag. Norberto Lloves y Mag. Osvaldo Maltz.
El objeto de investigación de esta tesis es el de delimitar y precisar el alcance de la interpretación en psicoanálisis. Tema insoslayable de la práctica del psicoanálisis ya que se trata de la herramienta necesaria para el tratamiento del padecimiento neurótico.
Si la interpretación, en el marco de la transferencia, es la del deseo inconsciente, se estudia acerca de la modalidad que debiera tener ésta. Pero la compulsión de repetición y la reacción terapéutica negativa, se relacionan con la fijación pulsional planteando dificultades para la cesión de la satisfacción implicada, ya que se trata de un goce más allá del principio del placer y de allí que implique padecimiento, goce que como concepto aparece en oposición al deseo, ya que el goce pretende colmar la falta, siendo ésta premisa del deseo.
Considerando el síntoma neurótico como una construcción significante sostenida por la pulsión, la interpretación debe afectar dicha satisfacción pulsional, no solamente develar un sentido oculto a la consciencia.
Más allá del sentido compartido de las palabras, por una comunidad hablante, la palabra no es ajena a un valor de goce, testimonio de lo cual nos lo dan, por ejemplo, las llamadas palabras soeces o las palabras que nos hacen sentir emociones en las que el cuerpo nunca queda eludido.
La hipótesis propuesta para esta tesis es la siguiente:
Si se caracteriza la interpretación, en función del concepto de transferencia como concepto fundamental del trabajo analítico en el curso del tratamiento de adultos neuróticos, entonces la interpretación enlaza los significantes singulares de un sujeto a lo real de la letra con la consecuente pérdida de goce, es decir, la interpretación tiene como consecuencia la cesión de un goce que sería mejor que no fuera.
La operación así conseguida puede ser nombrada como “acto analítico”.
El marco teórico de la investigación se centra en las obras de Sigmund Freud y de Jacques Lacan, haciendo a veces un contrapunto de los conceptos y otras subrayando diferencias o aportes novedosos.
En cuanto a la metodología, se trata de una investigación cualitativa ya que los textos son las fuentes de información. También el estudio de casos como técnica de recolección de datos en la sesión de análisis, ha sido fuente muy importante para esta investigación.
No se han dejado tampoco, de lado, los casos paradigmáticos de Sigmund Freud, tomados como ejemplares.
El concepto de interpretación en psicoanálisis no tendría sentido sin el concepto de inconsciente. Es decir, de lo excluido de la consciencia por efecto de la represión.
Freud señaló que el síntoma sería resultado del conflicto entre el deseo inconsciente que nunca cesa y la defensa, ya que lo que sería placentero para un sistema psíquico no lo sería para otro.
De allí que hacer consciente lo inconsciente fuera un objetivo en la búsqueda de la resolución de los síntomas para lo cual la interpretación del deseo inconsciente era la llave.
Freud (1917) expresa en tal sentido: “La posibilidad de dar a los síntomas neuróticos un sentido por medio de la interpretación analítica es una prueba inconmovible de la existencia, o si lo prefieren, de la necesidad de suponer la existencia de procesos anímicos inconscientes”.
Causa inconsciente también presente en las llamadas formaciones del inconsciente como lo son los lapsus, olvidos, sueños y actos sintomáticos.
En Lo inconsciente, artículo de 1915, sostiene que, si el analista comunica una representación que ha inferido, ya que está reprimida, la represión todavía sigue vigente, la represión no ha sido levantada. “El paciente tiene ahora la misma representación en dos lugares diferentes de su aparato psíquico”.
Freud afirma que la inscripción de lo oído difiere de la de lo vivenciado, por lo que la represión sigue presente. En ese sentido nos señala una dificultad, ya que para que la interpretación pudiera ser efectiva para hacer consciente lo inconsciente y liberar al sujeto de sus síntomas neuróticos deberían ser idénticos lo oído y lo vivenciado.
Además, en 1920, en su escrito Más allá del principio del placer, Freud retoma la problemática del placer-displacer señalando de manera novedosa que no solo la represión afecta lo peligroso para un sistema psíquico, aunque satisfactorio para otro, sino que se repite lo que no fue nunca placentero, señalando que una compulsión fuerza a ello.
El fenómeno clínico de la compulsión de repetición viene a complicar el panorama de lo que podríamos considerar la eficacia de la interpretación para la resolución de los síntomas en las neurosis. Fenómeno que se torna enigmático para el propio sujeto que desde su propósito consciente aspira al bienestar.
Si la compulsión de repetición es expresión de la insistencia de lo pulsional traumático, se trata de un terreno diferente del pensar y recordar, condición que el analista esperaba como confirmación de la interpretación.
A propósito de esta observación clínica, Freud postula una nueva polaridad pulsional, a saber: pulsiones de vida Eros y pulsiones de muerte, Tánatos, responsable de llevar la vida a un estado anterior y Eros responsable de nuevos enlaces.
Con relación a la interpretación, Freud afirma: “(…) el médico dedicado al análisis no podía tener otra aspiración que la de colegir, construir y comunicar en el momento oportuno lo inconsciente oculto para el enfermo. El psicoanálisis era ante todo unarte de la interpretación”, (Freud, 1920, pag.18), al comienzo de la práctica analítica lo que ya ha demostrado no ser del todo efectivo. Este descubrimiento, lleva a Freud a postular la importancia de la repetición en transferencia como lo que no se puede “(…) ahorrar al analizado en esta fase de la cura” (Freud, 1920, pag.19), será, entonces, la repetición en transferencia, la herramienta por excelencia que otorgará convencimiento acerca de aquello del inconsciente que intenta develarse, allí donde la evocación no es posible a través de la interpretación.
La nueva postulación pulsional también introduce una nueva ganancia clínica al conceptualizar el fenómeno de “reacción terapéutica negativa”. Freud señala:” Y este obstáculo para el restablecimiento demuestra ser el más poderoso, más que los otros con los que estamos familiarizados: la inaccesibilidad narcisista, la actitud negativa frente al médico y el aferramiento a la ganancia de la enfermedad” (Freud, 1920, pag.50)
Obstáculos clínicos que señalan la dificultad de operar con la interpretación de sentidos ocultos a la consciencia ya que la reacción terapéutica negativa trabaja de manera muda, propio de la pulsión de muerte, interrumpiendo prematuramente el tratamiento o manifestando nuevos síntomas a partir de los avances del tratamiento, haciéndose evidente el sentimiento de culpa inconsciente de raíz Edípica, que satisface al superyo, caldo de cultivo de la pulsión de muerte.
La consistencia de la obra freudiana hace también a los puntos de apertura para el desarrollo de nuevos aportes de otros psicoanalistas y es en ese sentido que Lacan hace su contribución frente a los obstáculos que referimos.
La cesión de una satisfacción pulsional paradojalmente dolorosa que presenta el síntoma, o de la repetición de lo que nunca fue placentero, así como de la reacción terapéutica negativa, plantean la problemática de la eficacia del método analítico y es por eso necesario dar cuenta de los resortes que hacen posible un análisis.
Por otra parte, la modalidad de la interpretación será consecuencia del concepto de inconsciente que el analista tenga.
Por su rigurosa lectura de la obra de Freud, Lacan explica el inconsciente como organizado a la manera de un lenguaje.
En Posición del inconsciente señala: “El inconsciente es un concepto forjado sobre el rastro de lo que opera para constituir al sujeto” (Lacan,1966, pag.366), aludiendo al sujeto como lo causado por el lenguaje, nunca como causa de sí mismo.
Lenguaje fundamentado en el significante ya que dicho sujeto de deseo no sería otra cosa que lo que un significante representa para otro significante. Definido así el inconsciente, no es un oscuro almácigo de pulsiones, sino que está estructurado como un lenguaje y, por otra parte, el sujeto así definido, deja de ser un concepto filosófico.
El sujeto identificado a un significante uno, S1, queda coagulado carente de sentido, pero la aparición de un segundo significante, S2, que significa al primero tampoco resuelve la pregunta por el ser del sujeto, es así que el sujeto queda dividido entre significantes en una cadena significante. Si se producen desplazamientos y condensaciones en una cadena significante, su causa es debida al objeto siempre faltante al que la pulsión da vueltas y que aspira a un encuentro buscando una satisfacción posible.
Es esto lo que opera cuando pedimos la asociación libre del paciente en la sesión produciéndose aperturas y cierres del inconsciente.
En el seminario 11 Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, compara al inconsciente con la nasa de los pescadores que se abre para rápidamente cerrarse, lo que explica las emergencias del inconsciente en el discurso mismo: lapsus, olvidos, relatos de sueños, que el analizante siente ajenos desde su relato consciente.
El llamado a un segundo significante que venga a dar sentido al primero sin sentido es lo que hace posible la metonimia y la metáfora propias del discurso en las neurosis, a diferencia de las psicosis en las que encontramos ensaladas de palabras de las que no se produce ningún sentido. Metonimia y metáfora que Lacan toma de la poética.
En las psicosis, lo que Lacan llama operatoria de la Metáfora Paterna, no ha sido posible. Dicha operatoria es la de metaforizar el enigmático deseo materno instaurando el significante de la falta en la estructura, significante del deseo, que es el significante fálico para ambos sexos.
El inconsciente es evanescente y del orden de lo no realizado, en la enseñanza de Lacan. Lo que nos recuerda la afirmación freudiana: “No se debe olvidar el aforismo de que el león salta una vez sola” (Freud,1937, pag.222) Es decir, la oportunidad que puede ser única para la intervención oportuna del analista.
Lacan considera el inconsciente como lo que se manifiesta en una hiancia (…) por donde la neurosis se conecta con lo real (…) (Lacan,1964, pág. 34)
Lo real es lo que insiste volviendo siempre al mismo lugar, siempre como encuentro fallido. Es lo imposible, lo que no tiene ni nombre ni imagen. Registro de lo real que diferencia del registro imaginario y del simbólico.
Lo que Freud denominó neurosis de destino, lo que se repite sin mediación, de manera inexplicable, nos puede dar ejemplo de lo que para Lacan es el registro de lo real. La pulsión es de ese orden y es en ese sentido que el inconsciente al manifestarse como hiancia, conecta con lo real.
El lugar del lenguaje, más allá de la lingüística, para Lacan, aparece en toda su valoración estructurante en la siguiente cita: “El inconsciente son los efectos de la palabra sobre el sujeto” (Lacan, 1964, pág. 155).
Es lo que da razón para que Lacan invierta el algoritmo de Saussure, señalando que, en el lenguaje, el significante sin sentido es de lo que dependerá el nacimiento del sujeto. El significante no se significa a sí mismo sino en oposición a otro significante, su significado se hace posible en una cadena significante, en la que siempre puede agregarse un significante más.
La interpretación parece operar como aportando un significante último, sin embargo, debe sostenerse enigmática acorde al deseo, es lo que el analista tendrá que propiciar para que la interpretación no se preste a racionalizaciones conscientes.
En el Seminario XX Aún, Lacan señala que algo se extrae a partir del lenguaje. Es la letra que, a diferencia del sentido implicado en la cadena significante, toca un real como escritura de goce.
Cuando hablamos del significante lo hacemos fundamentando su dimensión simbólica, a diferencia del concepto de letra que se presenta como limítrofe entre real y simbólico.
Real porque se trata de una escritura de goce pulsional y simbólica porque se arranca del lenguaje y alude a dicho goce. Siendo el cuerpo algo que se goza, señal de un viviente.
Lacan afirma: “Diré que el significante se sitúa a nivel de la sustancia gozante” y también: “El significante es la causa del goce” (Lacan, 1972, pag.33)
En este seminario diferencia significante de letra. Si el significado es efecto del significante, lo escrito, que vincula con la letra, llama a la lectura de lo escuchado del significante. “Lo escrito no pertenece en absoluto al mismo registro, no es de la misma calaña, si se me permite la expresión, que el significante” (Lacan,1972, pág. 40)
Lacan plantea que el psicoanálisis como una experiencia de saber sobre la verdad del sujeto, apunta a lo real. Saber posible es el del inconsciente estructurado como un lenguaje, pero al diferenciar el inconsciente de lo escrito como extracción de un significante, de un fonema o de una frase toda como escritura de goce singular, esta verdad no se alcanza a través del sentido que decanta de la cadena significante, sino que se manifiesta.
El analista se plantea ir más allá del sentido de la palabra para alcanzar una verdad en relación a lo real de un goce singular que caracteriza al ser. Resto de goce castrado por efecto del lenguaje.
A manera de ejemplo: una analizante dice que se siente “atribulada” por una situación familiar repetida. Como asociación recorta la palabra quedando la sílaba “tri” que asocia a “tree”, en idioma inglés “árbol” y que relaciona con el árbol siempre a punto de caerse sobre el techo de la casa de su infancia. Se trata de la escritura de goce de la que es prisionera y que, a partir del gesto angustiado de su madre, señalaba el sentimiento de vulnerabilidad que la acompañaba.
“Tri” es letra, escritura de goce que se diferencia del significante que ganará sentido en una cadena significante. “Tri” es ajeno a un sentido, es marca de un goce vivido que el analista lee en el discurso del analizante.
No podemos dejar de mencionar que además de la intervención singular que detallamos más arriba, algunas intervenciones aprovechan la multivocidad significante moviendo a risa, teniendo la modalidad del chiste y por eso son eficaces obviando la represión, permitiendo así la cesión del goce retenido.
Se comprueba, a través de lo desarrollado, lo sostenido en la hipótesis de esta tesis.